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Verano en un lugar de la Mancha

De vuelta de mi viaje a un recóndito lugar de la serranía de Cuenca he rescatado las fotografías que más me gustan, para compartirlas contigo. Es un lugar alejado de la civilización, donde un árbol, la sabina, es el protagonista indiscutible. El aire aquí es puro y el paisaje casi pre-humano. Encontramos desde fósiles de esqueletos de animales y plantas prehistóricos a restos de la historia más reciente: por aquí aún se puede ver lo que queda de las trincheras de la Guerra Civil.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las mañanas las pasamos en el río Cabriel, y el paseo comenzaba atravesando este pequeño puente. Chopos, manzanos, bayas y otros frutos de bosque, flores, mariposas… Llegamos a una pequeña cascada donde nos bañamos, los que nos atrevíamos, pues el agua está muy fría. Todo sería perfecto si de repente no te encontraras con un coto privado de caza cortando el camino ¿Cómo se pueden poner puertas al campo?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al atardecer, una luz nítida dorada inunda las montañas, los árboles, las casas de la aldea… Una de esas tardes la aprovechamos para ir a ver las buitreras, desde donde las vistas eran espectaculares.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y aquí la señorita que más ha disfrutado de este viaje, sin duda.

 

 

 

También nos han acompañado todo tipo de insectos polinizadores que rondaban por el espliego, los oíamos zumbar todo el día.

 

 

 

 

 

 

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